Desde la inclusión de Julen Guerrero y Fernando Redondo en el mundo del fútbol, el público homosexual y, sobre todo, el bujarrón desmedido se ha interesado por la noble prática del deporte Rey. Las gradas de nuestros estadios también acogen a los hombres que buscan los brazos de otros hombres, incluso la grada de Olympiakos, llena de gente rescatada por el resto de Europa y de griegos de mal vivir.
Muchos afirman que la llegada de Raúl Bravo, internacional por España, fue el comienzo del fenómeno Fan en la Súper Liga griega.
Advertisement