Si en el Google Images escribes “Jugar con Fuego“, te aparece lo siguiente:



¿Serías capaz de rechazar esta sonrisa?

YO digo NO.

Porque los hombres no estiren los morros para besar (y menos a un Camero resudado y de pelo graso).

O porque no sienten la necesidad de acariciarse la nuca y reflexionar sobre “jo, me gustaría parar el mundo y disfrutar de mi momento“, ya sea en una rueda de prensa o en una cama redonda con 2 chavales brasileños que dicen cumplir 18.
No hay que señalar a los chavales por su presunta tendencia sexual desviada, como si fuera el origen de la decadencia en el Castilla. Es más, en la Masía es requisito.
La mala gente es capaz de anunciar la boda entre Javi Navarro y Cantizano.
Wikileaks en jaque y forocoches jugando a las marionetas. Mierda crisis.
Vale que Búlgaros y Búlgaras no son ejemplo de tendencia en Moda; y que utilizar un hincha del Levski Sofía era caballo ganador, pero el personaje definido como Olor a Rancio también se acomoda en las gradas de nuestros campos.
La sección juvenil es el sitio ideal para hacer amigos, de carne y hueso, más allá de las grandes batallas online en el Provolution, el Call Of Duty o los foros de Pajillerospuntocom. Siempre protegidos por la revista gratuita (son de los primeros en llegar) y por el bloqueo auditivo que consiguen con su fiel walkman. Y no utilizo walkman como metáfora vintage para hacer referencia a un Mp4, Mp3 ó Ipod nano. Rechazan un anticuado transistor pero no dudan en amortizar las joyas de su Comunión.
Su ropa no es barata ni de Outlet; simplemente la heredan de su tío, el empresario que montó una panadería en Socuéllamos. Se delatan por su pelazo, higiene descuidada escondida bajo la fragancia NBA y un distorsionado amor por su madre.
Pero defienden nuestros colores y hay que quererlos.
Desde la inclusión de Julen Guerrero y Fernando Redondo en el mundo del fútbol, el público homosexual y, sobre todo, el bujarrón desmedido se ha interesado por la noble prática del deporte Rey. Las gradas de nuestros estadios también acogen a los hombres que buscan los brazos de otros hombres, incluso la grada de Olympiakos, llena de gente rescatada por el resto de Europa y de griegos de mal vivir.
Muchos afirman que la llegada de Raúl Bravo, internacional por España, fue el comienzo del fenómeno Fan en la Súper Liga griega.
La barriga visible, que luzca.
Nada de meter tripa a lo homosexual reprimido. Ser líder de un grupo de animación conlleva los huevos de un toro y beber cerveza como si no hubiera Mañana.

Los zapatos del Domingo, eso sí.